Q
Si sientes que el dinero es una lucha, si la energía positiva te elude, o si te cuesta creer que la prosperidad es para ti, quiero que sepas: lo que sientes tiene sentido. Las narrativas personales que cargamos (como “el dinero es sucio” o “tengo que sufrir para merecer”) crean un campo de resistencia que bloquea el flujo.
El Enfoque Psicológico-Espiritual: De la Carencia a la Resonancia
La verdadera abundancia no es solo la cantidad de lo que poseemos, sino la cualidad de nuestra relación con lo que tenemos y lo que deseamos.
1. El Reencuadre Psicológico: Sanar la Herida del Merecimiento Psicológicamente, la carencia a menudo es un reflejo de una herida profunda de no merecimiento. Nos auto-saboteamos porque, inconscientemente, creemos que no somos lo suficientemente dignos de la prosperidad. Atraer energía positiva no es forzar una sonrisa, sino limpiar el canal interior. Esto se logra con la autocompasión y la validación de que, por el simple hecho de existir, tu vida es valiosa y merecedora de todo lo bueno. La abundancia llega a la paz, no al estrés.

2. La Conexión Espiritual: La Ley de la Resonancia Espiritualmente, la abundancia es una frecuencia. No se trata de “pedir” al Universo, sino de resonar con aquello que deseas atraer. Las energías positivas y la prosperidad no son un premio; son un reflejo de tu estado interno. Si tu corazón está lleno de gratitud (por lo que ya tienes) y de certeza (de lo que viene), tu vibración se eleva y sintoniza con el flujo generoso de la vida. Te conviertes en un imán para la prosperidad porque ya la estás sintiendo internamente. Tu trabajo no es luchar por ella, sino alinearte con ella.
Orientación Práctica: Herramientas para la Aceptación y el Flujo
Para cambiar tu frecuencia, necesitas practicar activamente la gratitud y la conexión con el presente.
El Ritual Simbólico de la Gratitud Diaria: Antes de irte a dormir, nombra y siente tres cosas concretas (no abstractas) por las que te sientes agradecido hoy (ej: “Agradezco el sabor de mi café,” “Agradezco la pausa de un momento de calma,” “Agradezco la salud de mi cuerpo”). Esto entrena a tu mente para enfocarse en la plenitud, moviendo tu foco lejos de la carencia.
La Transformación de la Queja (Reencuadres): Cada vez que te descubras quejándote por algo (el tráfico, una deuda, una carencia), detente y haz un reencuadre. Por ejemplo: si te quejas del trabajo que tienes, reencuadra: “Gracias a este trabajo tengo [un techo, comida, la posibilidad de ahorrar].” Este acto es un poderoso ejercicio de autorregulación que cambia inmediatamente tu vibración.
Visualización de la Entrega: Si tienes miedo a la falta de dinero o a la carencia, cierra los ojos y visualiza que le entregas esa preocupación a una fuerza mayor que tú (el Universo, tu Guía, Dios). Siente cómo la preocupación se vuelve liviana y se va. Luego, visualiza un manantial de agua pura y clara fluyendo hacia ti, representando la Abundancia. Permítete recibirla sin sentir culpa.

1 Comment
Ashton Porter
Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.